Riesgo

Tamaño de posición: primero defines la pérdida, después aparece el monto

Casi todos deciden cuánto comprar según qué tan convencidos están, y la convicción no tiene escala: sentirse seguro de una acción tranquila y de una minera chica se parece por dentro y expone la cuenta a cosas distintas. Fijar primero el dinero que aceptas perder convierte el tamaño en el resultado de una división.

B BEXAUR BEXAUR · COM Riesgo Tamaño de posición: la pérdida va primero Dinero que aceptas perder ÷ distancia al stop
Toda la fórmula cabe en una línea: el dinero que aceptas perder, dividido entre la distancia hasta el stop.

Cuando alguien cuenta que le fue mal en el mercado, casi siempre habla del activo: eligió mal, entró tarde, le vendieron una historia. Rara vez menciona la variable que en realidad decidió el resultado, que es cuánto puso. Y esa cifra, en la mayoría de los casos, no salió de ningún cálculo: salió de qué tan convencido estaba ese día.

La convicción no es una unidad de medida

El problema de decidir el tamaño por convicción es que la convicción no tiene escala. Estar «bastante seguro» de una acción grande y estable y estar «bastante seguro» de una minera pequeña producen la misma sensación, pero exponen tu cuenta a dos cosas completamente distintas. La sensación es idéntica; el riesgo no.

Hay una forma de sacar la decisión del terreno de la sensación, y consiste en invertir el orden de las preguntas. En vez de preguntarte cuánto vas a poner, defines primero cuánto estás dispuesto a perder si esta operación sale mal. Ese número sí es tuyo, no depende del activo y lo puedes fijar antes de mirar una sola gráfica.

Con ese dato, el tamaño deja de ser una decisión y pasa a ser el resultado de una división.

La fórmula y una tabla para verla funcionando

Necesitas dos cifras. La primera es el dinero que aceptas perder en esta operación. La segunda es la distancia entre el precio al que entras y el precio en el que reconocerías que te equivocaste, es decir, dónde pondrías el stop. Dividiendo la primera entre la segunda sale la cantidad de acciones.

Con una cuenta de 5.000 dólares y una tolerancia de 1% por operación, el dinero en riesgo son 50 dólares. La tabla muestra qué pasa con la misma entrada de 100 dólares y distintas distancias de stop:

Precio de entradaStopDistanciaAcciones (50 ÷ distancia)Capital comprometido
100955,0010,001.000
1009010,005,00500
1008020,002,50250
1007525,002,00200

Fíjate en la última columna. El capital comprometido cambia de 1.000 a 200 dólares sin que el riesgo se mueva un centavo: en las cuatro filas, si el stop se ejecuta, pierdes 50 dólares. Eso es exactamente lo que la fórmula compra, y es algo que la intuición no entrega sola.

Entrada del glosario Stop Order en Investor.gov de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU., donde se explica que la orden stop se convierte en orden de mercado al activarse y que el precio de ejecución puede diferir del precio stop indicado
La advertencia importante no es nuestra. El glosario de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. lo dice de frente: al activarse, la orden stop se vuelve orden de mercado, y el precio al que termina ejecutándose puede no ser el que pusiste, sobre todo si el mercado se mueve rápido. Captura de septiembre de 2026.

Lo que se ve al leer la tabla al revés

Hay una consecuencia que aparece sola cuando entiendes la división: mientras más se mueve un activo, más chico se vuelve tu tamaño. No porque alguien lo decida, sino porque un activo volátil obliga a un stop más lejano, y un stop más lejano es un denominador más grande.

Esto ordena algo que en América Latina suele resolverse mal. Muchas carteras terminan con la posición más grande en el activo más movido, porque es el que promete más. La fórmula produce lo contrario, y lo produce sin necesidad de un discurso sobre prudencia: la aritmética se ocupa.

La lectura inversa también sirve como alarma. Si para justificar la cantidad que quieres comprar tienes que acercar el stop hasta un lugar donde cualquier movimiento normal lo toca, no estás controlando el riesgo, solo lo estás escondiendo detrás de una orden que se va a ejecutar pronto.

Tres posiciones abiertas no son un riesgo, son tres

Cada operación calculada por separado se ve bien. El problema aparece cuando hay varias abiertas al mismo tiempo, porque el riesgo se suma aunque cada una esté dentro de su límite. Cinco posiciones al 1% son 5% del capital expuesto en el papel, y eso se descubre normalmente después del tercer stop seguido.

Por eso conviene un segundo techo, además del de cada operación: un máximo para el riesgo total de todo lo que tengas abierto. Los rangos que suelen mencionarse rondan el 5% o 6%, aunque tampoco hay una cifra correcta.

Y un matiz que la suma simple no captura: si las tres posiciones abiertas son del mismo sector, no son tres apuestas independientes sino una sola en tres envases. Un mal día del sector activa los tres stops a la vez. En ese caso el riesgo real es más alto que la suma sugerida por la fórmula.

La misma fórmula en acciones y en cripto

La división no cambia de un mercado a otro; lo que cambia son las cifras que le pones. Vale la pena verlo porque muchos operan en los dos.

En acciones de EE. UU. la volatilidad diaria típica es menor, así que los stops caben más cerca y las cantidades que salen son mayores. Como además se pueden comprar fracciones de acción, la cifra decimal que arroja la fórmula se puede ejecutar tal cual, sin redondear hacia arriba.

En cripto la volatilidad es mayor, los stops tienen que estar más lejos y las posiciones salen naturalmente más pequeñas. Ahí hay una trampa conocida: el apalancamiento no cambia el riesgo si lo calculas bien, pero sí acerca el precio de liquidación, y una liquidación es un stop que decide otro por ti. Si operas apalancado, el precio de liquidación tiene que quedar más lejos que tu stop, no más cerca.

Tres cosas que se rompen al llevarlo a la práctica

La fórmula es de una línea; sostenerla es lo que cuesta. Estos son los tres puntos donde suele fallar.

Mover el stop para justificar el tamaño. Es el error más frecuente y es circular: quieres comprar cierta cantidad, el stop no da, y entonces se acerca el stop. Si el número te incomoda, lo que sobra es el deseo de esa cantidad, no la distancia.

Correr el stop cuando el precio se acerca. Convierte una pérdida acotada en una abierta. Si aparece información nueva que cambia el análisis, lo honesto es cerrar y volver a entrar con una operación nueva y su propio cálculo, no estirar la anterior.

Olvidar los costos. La pérdida real incluye comisiones y el spread de entrada y salida, así que sobre operaciones chicas la pérdida efectiva supera al número planeado. Puedes estimarla con la calculadora de costos o dejar directamente la calculadora de tamaño de posición haciendo la división por ti.

Fuentes y dónde verificarlo por tu cuenta

Historial de actualizaciones: 2026-09-09, primera publicación, con tabla de ejemplo y una captura del glosario de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. Las cifras de la tabla son ilustrativas del cálculo y no recomendaciones.

Preguntas frecuentes

No hay una cifra correcta. En los libros de trading suele mencionarse entre 1% y 2% del capital por operación, pero la prueba real es otra: imagina cinco stops seguidos y pregúntate si con esa racha seguirías durmiendo. Si la respuesta es que sí, el porcentaje te queda; si es que no, bájalo hasta que sí. Es una pregunta sobre honestidad contigo mismo, no sobre valentía.

Lo decide tu razón para entrar, no la fórmula. Hay quien lo coloca debajo de una zona de soporte y hay quien lo pone en el precio donde su tesis quedaría invalidada; ambas son maneras legítimas de definir la distancia. La fórmula solo hace una cosa con ese número, que es traducirlo en cantidad de acciones. Lo que nunca hay que hacer es lo inverso, es decir, acercar el stop para que la cantidad deseada quepa dentro del riesgo.

Suele significar que la volatilidad de ese activo es grande respecto al tamaño de tu cuenta. En acciones de EE. UU. se puede comprar por monto, así que la fracción que arroja el cálculo sí se puede ejecutar; la mecánica está en la guía de acciones fraccionadas. Si incluso esa fracción te parece demasiado pequeña para que valga la pena, la conclusión razonable es que esta operación no va, no que haya que ampliar el riesgo para que entre.